Edificio E2
Nuevos laboratorios para biotecnología y una ruta accesible que conecta el campus
Edificio E2
Nuevos laboratorios para biotecnología y una ruta accesible que conecta el campus
El Edificio E2 de la Sede Viña del Mar es una de las obras emblemáticas del último periodo en la USM. Nacido al alero de los Acuerdos de Proyectos Académicos (APA), este nuevo volumen viene a responder a las necesidades de infraestructura del Departamento de Química y Medio Ambiente (D QyMA), asociado a la creación y funcionamiento de dos programas: el Técnico Universitario en Biotecnología y la Ingeniería en Biotecnología.
Un proyecto que nace desde el APA
Como explica el arquitecto de la USM a cargo del diseño, Leonardo Imperio, el origen del proyecto está directamente vinculado al instrumento APA, donde se definen las obras necesarias para que nuevas carreras puedan operar con estándares adecuados.
En este caso, el requerimiento inicial era claro: se necesitaban dos laboratorios y una oficina de apoyo académico para Biotecnología. La alternativa de ampliar la infraestructura existente del departamento no era viable, ya sea por falta de espacio en primer nivel o por costos en un eventual segundo piso. De ahí surge la decisión de levantar un nuevo edificio que resolviera el programa en un volumen independiente, pero funcionalmente integrado a las actuales dependencias del D QyMA.
Emplazamiento y continuidad con el Edificio E
Uno de los desafíos centrales fue definir la ubicación del nuevo edificio dentro de la sede. La condición operativa era evidente: el E2 debía quedar muy cercano al Edificio E, donde funcionan los laboratorios existentes del Departamento de Química y Medio Ambiente, para asegurar continuidad académica y logística.
El sector disponible presentaba, sin embargo, una complejidad importante: una fuerte pendiente entre la ruta accesible construida en 2016 —a propósito del Edificio Vida Universitaria— y el inicio de una quebrada o talud. Esto obligó a pensar simultáneamente en el volumen del edificio y en la solución de accesibilidad universal para estudiantes, académicos y funcionarios.
El resultado es una edificación larga y angosta, en coherencia con la morfología de los laboratorios actuales, y con la misma orientación. La funcionalidad del programa —laboratorios alineados con sus recintos de apoyo— termina definiendo una arquitectura sobria, simple y de carácter más bien minimalista, concentrada en operar bien.
Diseño arquitectónico: funcionalidad y adaptación al entorno
En el diseño del Edificio E2 se evaluaron variables de materialidad, luz natural, ventilación y control solar, pero el mayor desafío pasaba por articular la construcción en un terreno complejo y, al mismo tiempo, lograr una inserción armónica en el entorno construido y natural.
El ancho disponible entre la ruta accesible existente y el talud fue el punto de partida. A partir de esa franja se organizó el programa, se definió la distribución operativa de los laboratorios y se resolvió la conexión con el resto de la sede. La prioridad fue mantener la continuidad funcional del departamento y garantizar que el nuevo edificio se integrara a la red de circulaciones y accesos de la sede.
Accesibilidad universal como eje de diseño
Más allá del volumen en sí mismo, el proyecto abordó un desafío pendiente desde años anteriores: completar el sistema de rampas que conecta los distintos niveles del campus hacia el sector poniente.
Si bien el Edificio Vida Universitaria ya había incorporado un trazado de rampas que ordenó gran parte de la accesibilidad, este sistema estaba inconcluso en el área donde se ubicaría el E2. El arquitecto propuso una solución que no solo resolviera la conexión entre las actuales dependencias del D QyMA y los nuevos laboratorios, sino que también complementara y cerrara la ruta accesible para todo ese sector del campus, beneficiando al conjunto de la comunidad universitaria.
Gracias a la gestión de la Dirección de Infraestructura y la colaboración del Departamento de Química y Medio Ambiente, se habilitó un espacio que permitirá implementar una solución integral de accesibilidad interior, incluyendo laboratorios especializados y áreas de apoyo.
El proyecto original contemplaba dos laboratorios de 50 m² cada uno, para 20 estudiantes, más una oficina de apoyo académico. Posteriormente se sumó la necesidad de incorporar pequeñas salas de soporte para la preparación de muestras en entornos más controlados.
Tras un primer proceso de licitación en que las ofertas no se ajustaron al presupuesto disponible, la DI trabajó en distintas estrategias para viabilizar el proyecto: búsqueda de nuevos financiamientos, optimización del diseño para reducir plazos de ejecución y cambios en la materialidad que permitieran bajar costos de construcción sin afectar la calidad del edificio.
En ese contexto, se integraron nuevos recintos de apoyo que aportaban financiamiento y valor académico al proyecto: salas de balanza, sala de lavado y sala de refrigeración, entre otros espacios técnicos. Gracias a estos ajustes y a la integración de los nuevos requerimientos, fue posible financiar y concretar la ejecución del Edificio E2.
Impacto académico y mutialización
Los laboratorios del E2 están diseñados específicamente para las carreras de biotecnología, lo que representa un salto cualitativo en las condiciones para la docencia práctica y la investigación aplicada en la Sede Viña del Mar.
Al mismo tiempo, el edificio se inscribe en un proceso más amplio de mutualización entre Campus Casa Central Valparaíso y Sede Viña del Mar, que permitirá un flujo bidireccional de estudiantes entre ambos emplazamientos, fortaleciendo la articulación académica y el uso eficiente de la infraestructura.
Finalmente, la concreción de la ruta accesible en el entorno inmediato del edificio implica un beneficio que va más allá del Departamento de Química y Medio Ambiente: mejora la experiencia de desplazamiento y acceso de toda la comunidad universitaria en uno de los sectores con mayor complejidad topográfica de la sede.
El E2 no solo suma metros cuadrados de laboratorio; encarna una manera de proyectar infraestructura que integra docencia, accesibilidad y visión de campus en un mismo gesto arquitectónico